TERAPIA DE PAREJA

Las historias de pareja aparentemente, parecen fáciles, pero no siempre lo son. La pareja ha tenido unas vivencias procedentes de historias diferentes y por tanto unas percepciones de la vida diferentes. 

Es normal que en determinados momentos de la relación, tener un proyecto en común resulte complicado. La terapia pone en común los puntos de vista de ambos, revisa el por qué de las decisiones tomadas y refuerza las capacidades de cada miembro de la pareja. Trabajaremos con vosotros para lograr un clima de intimidad y afecto, y lograr una buena reconciliación. 

 En el caso de una separación, es tan necesario o más la terapia para lograr hacerlo de forma serena y sin rencor. Si tenéis hijos, es importante que también expresen sus dudas y sentimientos. El objetivo es establecer unos pactos para asegurar la estabilidad emocional de los hijos. En la terapia conoceremos a cada uno de los miembros, sus antepasados y como se educaron. 

Muchas creencias y comportamientos actuales están marcados por la infancia, y hay que llegar a un acuerdo para resolver las situaciones que cada uno las ve de manera diferente. A lo largo del proceso, se remueven muchos sentimientos, pueden cambiar prioridades y pueden surgir cuestiones que no habíais planteado, pero es un proceso para que en el futuro de la relación queden los problemas solventados y los acuerdos definidos. 

¿CUÁNDO ACUDIR A TERAPIA DE PAREJA?

Las dificultades de pareja suelen aparecer relacionadas con un proyecto en conjuntos. La manera de resolver los conflictos y la organización de una vida en común. Es importante acudir a terapia antes las siguientes situaciones: 

  • Problemas de comunicación. 
  • Dificultades en la gestión del dinero, desacuerdos sobre la educación de los hijos, influencia de las familias de origen, desavenencias sobre la utilización de los tiempos individuales, de pareja o de familia, el reparto de las tareas domésticas, etc.
  •  Relaciones sexuales insatisfactorias y dificultades para la procreación.
  •  Desacuerdos sobre los proyectos de familia.
  •  Infidelidad.
  •  Celos desmesurados. 
  • Agresividad y violencia psicológica, verbal o física. 
  • Adicciones: alcohol, juego, internet, pornografía, compras compulsivas, etc. 
  • Preparación de una separación y mediación sobre los acuerdos necesarios. 
  • Presencia de un trastorno mental u otra enfermedad.